Fundamento




La discapacidad desde una perspectiva socio-política, basada en postulados del denominado Modelo Social de la Discapacidad. (Hunt, 1966; UPIAS, 1975, 1976; Finkelstein, 1980; Oliver, 1983, 1990), se caracteriza y surge a partir de la crítica a los enfoques exclusivamente biologistas y medicalizados de interpretación de la discapacidad, los cuales asignan una mono-causalidad biológica al fenómeno y lo conciben como una condición y problema individual, consecuencia de una enfermedad.

En esta línea, la discapacidad es reconceptualizada a partir de su diferenciación del concepto de deficiencia: la deficiencia alude a una condición biológica caracterizada por la carencia parcial o total de una estructura o función psicológica, fisiológica o anatómica, mientras que el concepto de discapacidad hace referencia a las limitaciones en la actividad y las restricciones en la participación generadas por contextos y entornos pensados, diseñados y construidos según parámetros convencionales y estereotipos de “normalidad”, que no contemplan la diversidad inherente a la condición humana.

Concebir la discapacidad desde esta perspectiva significa entenderla como una situación construida socialmente, una creación humana que todos los actores sociales producen día a día a partir de actitudes, acciones y omisiones fundadas en la naturalización de criterios de “normalidad”. De este modo, se trasciende la medicalización del fenómeno a través de la incorporación del ambiente físico, social y actitudinal como factores determinantes, que se constituirán en barreras o facilitadores, según limiten y/o dificulten la actividad y participación de una persona, o la faciliten y/o mejoren.

Desde este enfoque, entonces, la discapacidad se revela como una cuestión relacional y relativa al ambiente, no como una etiqueta que porta y predetermina a una persona.

Concebir la discapacidad desde esta perspectiva significa entenderla como una situación construida socialmente, una creación humana que todos los actores sociales producen día a día a partir de actitudes, acciones y omisiones fundadas en la naturalización de criterios de “normalidad”. De este modo, se trasciende a través de la incorporación del ambiente físico, social y actitudinal como factores determinantes, que se constituirán en barreras o facilitadores, según limiten y/o dificulten la actividad y participación de una persona, o la faciliten y/o mejoren.  Desde este enfoque, entonces, la discapacidad se revela como una cuestión relacional y relativa al ambiente, no como una etiqueta que porta y predetermina a una persona.

 Por su parte, incorporamos la noción de accesibilidad que no ha estado exenta de interpretaciones ambiguas o parciales. Usualmente ha sido ligada de manera exclusiva al “acceso físico” (modificaciones urbanas y en las edificaciones) por consiguiente, también se considera necesaria su redefinición.  Se entenderá la accesibilidad como una condición, una cualidad, un requisito básico que debieran cumplir los espacios, ámbitos, servicios, bienes, etc., para poder ser utilizables por todas las personas de manera: AUTÓNOMA, es decir, en forma independiente, no subordinada al auxilio de otra. SEGURA, es decir, libre de todo peligro o riesgo. CONFORTABLE, es decir, de manera cómoda sin inconvenientes, obstáculos o restricciones en su uso. EQUITATIVA, o sea, con equidad entendida como la cualidad que consiste en atribuir a cada persona aquello que le corresponde por derecho.

De este modo, la accesibilidad en sus dimensiones: arquitectónica, comunicacional, académica (incluidos los sistemas y las tecnologías de la información y de la comunicación), cultural, jurídica, académica; se constituye en un requerimiento elemental para la inclusión social de las personas, independientemente de su edad, género, etnia, opción sexual, religión, características bio-físicas, etc.

Esta Área de Accesibilidad y Discapacidad nace con el objetivo de trabajar por la igualdad de oportunidades y la plena inclusión del estudiantado con discapacidad en la vida académica de la Universidad Nacional de Chilecito, así como la promoción de la sensibilización y concientizacióm de todos los miembros de la comunidad.

La aplicación de la Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad, ha requerido cambios normativos en todos los países del mundo. En relación a la educación se ha garantizado a través de las correspondientes leyes, un sistema educativo inclusivo, que preste atención a la diversidad de las necesidades educativas del alumnado con discapacidad mediante la regulación de los apoyos y ajustes necesarios. Los nuevos marcos normativos han llegado también a la Universidad y al derecho de acceso a la educación superior, aunque aún quedan retos pendientes y necesidades de ajustes normativos y reglamentarios para garantizar el pleno disfrute de la igualdad de oportunidades, tanto en el acceso a la educación como en la promoción y la carrera académica e investigadora de los estudiantes con discapacidad.


Asegurar el derecho de todas las personas a la educación, implica adaptaciones en el Sistema para garantizar el acceso, la promoción y el desarrollo del talento de las personas con discapacidad. El objetivo que se plantea tanto en la Declaración Universal de los Derechos Humanos como en la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, ambas aprobadas en el seno de la Organización de las Naciones Unidas, que establecen la necesidad de que ninguna persona quede excluida del sistema general de educación por motivos de discapacidad y que éstas también tengan derecho a la educación superior, la formación profesional y el aprendizaje durante toda la vida sin discriminación y en igualdad de condiciones con las demás.

Las Universidades han de cumplir con el papel social que tienen encomendadas, adaptándose a las nuevas realidades y necesidades sociales.  En este sentido, deben responder a las nuevas demandas que plantea la sociedad, entre ellas garantizar el acceso, ingreso, permanencia y ejercicio de los derechos de todas las personas en condiciones de igualdad. Para cumplir con este mandato de la Declaración, en general, y de la Convención, en particular, se ha avanzado mucho en recursos y políticas para hacer efectivos los derechos del alumnado con discapacidad.

Conseguir universidades inclusivas supone, sin embargo, un reto constante e implica un proceso permanente de cambios y adaptaciones.  Por eso es importante conocer esta realidad y poner sobre la mesa ideas, estrategias y buenas prácticas.





No hay comentarios:

Publicar un comentario

Recomendaciones

Recomendaciones Blogs de colegas   https://formcontinuacaverochilecito.blogspot.com/ http://informaticaparaeducacionespecial.blogspot.com/ h...